¿Por qué?

En nuestro blog anterior hablamos de la cantidad de malas noticias que recibimos a diario. Por esto nos preguntamos: ¿Por qué tanta mala noticia?

Algunas personas racionalizan que debido al mal que existe en el mundo, no es posible que Dios exista, porque si así fuera Él no permitiría la maldad. Lo cierto es que la existencia de la maldad no explica la inexistencia de Dios. Por otro lado, podemos explicar la existencia de la maldad con nuestro rechazo a Dios.

Las respuestas a nuestras preguntas no nos satisfacen, y mantenemos a Dios en la silla de los acusados. ¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? En nuestra búsqueda de una respuesta lógica nos olvidamos de hacer la pregunta más importante: ¿Por qué Dios entregó a Su hijo por nuestros pecados? Tal demostración de amor es sumamente difícil de comprender.

La muerte y resurrección de Jesús es la respuesta que todos necesitamos. Su sacrificio nos limpia de todo pecado y maldad.

¿Por qué entonces, seguimos viendo maldad? Tenemos que tener cuidado con lo que deseamos. Si Dios decidiera terminar ahora mismo con la maldad, muchos serian condenados.

Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. – Romanos 3:12

Llegará el momento en Dios terminará con toda maldad, pero por el momento, Dios en su amor mantiene abierta la puerta de la oportunidad para salvación.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. – 2 Pedro 3:9

Ya es hora que dejemos de preguntar “¿por qué?” y comencemos a disfrutar de la nueva oportunidad que Dios nos provee a través de la fe en Jesús.


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