A la Moda

Las estaciones del año nos pueden enseñar sobre la moda.

El verano se destaca por el verdor y el color que ofrecen las flores, pero este pasa y da lugar al otoño. Aunque este nos recibe con colores hermosos, vemos como las hojas de los arboles comienzan a caer y el verdor a desaparecer. Entonces llega el invierno, con los árboles reflejando su desnudez y la grama vestida en color de muerte. Pero entonces, como la llegada de la esperanza, llega la primavera con su renacer: el verdor reclama su dominio y las hojas de los árboles comienzan a salir, anunciando su llegada con hermosos colores.

Las estaciones del año nos dan una enseñanza acerca de la vida.  El verano con su esplendor representa el diseño de Dios para nosotros. Pero debido a nuestra desobediencia y pecado nos deslizarnos hacia el otoño, lentamente marchitándonos y apartarnos de nuestro diseño. La caída es inevitable y nos lleva a un invierno donde quedamos vestidos de muerte.

Dios se encarga que la naturaleza no se quede en el invierno. De la misma forma, se ha encargado que nuestra naturaleza no se quede en la desnudez y muerte que representa nuestra separación de Dios. Mediante el sacrificio de Jesús, todos tenemos la oportunidad de regresar al propósito para el cual fuimos diseñados.

Una vez recibimos este regalo no podemos quedarnos con la vestimenta marchita. Dios nos da el poder de cambiarla, pero la decisión es nuestra. Tenemos que despojarnos de lo viejo y revestirnos de lo nuevo.

 …habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, …y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovandoVestíos, pues, como escogidos de Diosvestíos de amor. –  Colosenses 3:9-14

Vístete con la moda que Dios diseño para ti.


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