Acción de Gracias

En estos días celebramos el Día de Acción de Gracias. A continuación se presentan algunas notas sobre el Día de Acción de Gracias como se describe en Wikipedia.

  • Acción de Gracias, o el Día de Acción de Gracias, se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre, al final de la temporada de la cosecha. Se trata de un dia festivo Federal en los Estados Unidos de America para expresar agradecimiento por las posesiones materiales y espirituales.
  • El Día de Acción de Gracias fue originalmente una observancia religiosa para todos los miembros de la comunidad para dar gracias a Dios por un propósito común.
  • En su Proclamación 1789, el Presidente Washington dio muchas razones nobles para un dia nacional de Gracias, incluyendo ” por las libertades civiles y religiosas”, por “los conocimientos útiles”, y por el cuidado bondadoso y la providencia de Dios.

A continuación se incluye algunas definiciones de “gracias” que se encuentra en Answers.com y Wikipedia,

  1. Sentimientos o pensamientos de agradecimiento; gratitud
  2. Una expresión de gratitud.
  3. Gratitud o reconocimiento es una actitud o emoción positiva en reconocimiento de un beneficio que uno ha recibido o ha a recibir.

Al ver esta información parece como que el Día de Acción de Gracias ya no se trata acerca de dar gracias. La verdad es que la actual celebración del Día de Acción de Gracias parece que se trata de vacaciones y de compras más que nada. Parece que hemos sido arrastrados por el consumerismo y hemos olvidado el verdadero propósito de este día.

¿Qué podemos hacer? En primer lugar, vamos a volver a lo básico. Este es un día en que vamos a dar gracias a Dios por todas las cosas que él nos ha dado. El problema es que estamos tan acostumbrados a nuestros estilos de vida que vivimos como si todo lo recibiéramos por sentado. Lamentablemente, la frase “no se sabe lo que se tiene hasta que lo pierde” es una realidad para mucha gente. Probablemente una buena perspectiva sería pensar de cada día como el último día usted podrá disfrutar de todo lo que tiene.

Para ayudarnos a reconocer algunas razones básicas por las cuales debemos estar agradecidos, veamos algunos versículos bíblicos acerca de gratitud.

Por nuestra libertad del pecado:
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;  – Rom 6:17

Por nuestra victoria en Cristo:
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. – 1 Cor 15:57
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. – 2 Cor 2:14

Por nuestra fe:
Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. – Rom 1:8

Por nuestra herencia:
con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; – Col 1:12

Realmente hay buenas razones para estar agradecidos. La Biblia nos enseña a ser agradecidos en todo momento. El agradecimiento debe ser parte de nuestro estilo de vida diario.

dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. – Ef 5:20

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. – Fil 4:6

arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. – Col 2:7

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. – 1 Tes 5:18

ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. – Ef 5:4

Podríamos pensar que la gratitud es un acto voluntario, pero la verdad es que el no ser agradecidos podría tener un impacto negativo en nuestras vidas.

Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  – Rom 1:21

En una ocasión Jesús sanó diez leprosos. La reacción de los leprosos nos hace recordar acerca de cómo las personas reaccionan a las bendiciones recibidas en nuestros días.

Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. – Lc 17:11-19

¿Es usted el que regresó? ¿O es usted uno de los nueve que recibieron la bendición y se olvidó de aquel que los bendijo?

Recordemos todas las cosas por las que debemos estar agradecidos a Dios. Pero no permitamos que esto sea asunto de un solo día. Hagamos que esto sea parte de nuestra vida cotidiana.

El Reino de los Cielos – Parte 10

¿Cómo hacerse rico? Esta es una pregunta que mucha gente hace. De hecho, una búsqueda en Google sobre “como hacerse rico”  devuelve 1,440,000 resultados (usando la opción de búsqueda con frase exacta ).

¿Por qué la gente quiere hacerse rica?  ¿No es obvio? Bueno, podría ser evidente que si usted logra hacerse rico tendrá un mucho dinero. Es evidente que si usted logra hacerse rico será capaz de comprar cosas que no puede comprar ahora. Es evidente que si logra hacerse rico pueda ser capaz de ir a lugares que ni siquiera había pensado en ir. Es evidente que si logra hacerse rico no tendrá que trabajar tan duro como tiene que trabajar ahora (si es que decide seguir trabajando). Lo que no es obvio es si será feliz si usted logra hacerse rico. Lo cierto es que hay muchos testimonios de personas que no han encontrado la felicidad en las riquezas.

No hay nada malo con ser rico, pero el proceso para llegar allí y las preocupaciones relacionadas con la riqueza podría tener un impacto negativo en su familia, su salud, y más importante de su vida espiritual.

En la parábola del sembrador Jesús enseñó que el engaño de las riquezas hace que las personas sean estériles ( “pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa “- Mt 13:22). Si alguien pone su fe en las riquezas va a terminar engañado. Las riquezas pueden darte más cosas materiales. Sólo eso! Pero la vida es mucho más que tener cosas materiales.

porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee – Lc 12:15

Para enseñar acerca de este tema Jesús le dijo la siguiente parábola a sus discípulos.
También les refirió una parábola, diciendo: «La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?”. Y dijo: “Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: ‘Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate’ ”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?”. Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios» – Lc 12:16-21
El hombre en esta parábola se estaba preparando para acumular más riquezas, pero no estaba preparado para enfrentarse a la eternidad. Cuando alguien se involucra en el proceso de enriquecerse, las prioridades podrían no ser muy claras. Lo que se suponía te iba a traer alivio se convierte en tu atadura. Este hombre estaba tan preocupado por sus riquezas que estas se convirtieron en su señor, un lugar que solo puede ser ocupado por Dios.
Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. – Mt 6:24
Una de las razones por las cuales la gente se quiere hacer rica es para no estar más ansiosos acerca de cómo van a obtener el dinero para pagar la hipoteca, las deudas, y proporcionar suficiente comida y ropa para su familia. El siguiente pasaje de la Escritura enseña que debemos poner nuestra fe en Dios y no en nuestra capacidad de dotarnos de todas estas cosas.
Dijo luego a sus discípulos: «Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os angustiáis por lo demás? »Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud, porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas. Buscad, más bien, el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. – Lc 12:22-31
Recibir esta promesa nos hace libres de preocupaciones. Esto se convierte en nuestra riqueza. Lo bueno es que estas riquezas son para siempre. Las mismas no dependen de la bolsa de valores. No requiere de un seguro del gobierno. No requiere de bancos. No requiere de cajas de seguridad. Es nuestro tesoro en el cielo.
sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan – Mt 6:20
El hombre en la parábola tenía su corazón en sus riquezas y nada más. Ese era su único tesoro. Fue rico aquí en la tierra, pero no tenía nada para él en el cielo.
porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón – Lc 12:34
Si se nos dice acerca de un tesoro haríamos cualquier cosa a nuestro alcanze para encontrarlo. Jesús nos ofrece vida eterna y una vida abundante mientras estamos aquí en la tierra. ¿Qué podría ser mejor que este tesoro? Este tesoro se descubre en la manera que mantenemos una relación diaria con Jesús. Participemos en la búsqueda de este tesoro como ninguna otra cosa en este mundo.
Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. – Mt 13:44
Algunos podrían decir que seguir a Jesús no es su ideal de vida debido a las luchas que los cristianos enfrentan. Sin embargo, estas “luchas” no son nada comparado a lo que recibimos a cambio (“que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” – Lc 18:30). Una vez más, no hay nada malo con ser rico o tratar de hacerse rico. Si usted ya lo es o si se encuentra en el proceso de serlo sólo asegúrese de mantener su fe en Jesús, reconociendo que su tesoro no está en sus riquezas, sino en su relación con Dios.

Tener todo lo que queremos: mucho dinero.

La paz, la felicidad y la vida eterna: No tiene precio.

El Reino de los Cielos – Parte 9

El Reino de los Cielos se basa en el perdón. La verdad es que sin perdón el Reino de los Cielos no tendría ciudadanos. Nuestro acceso al Reino de los Cielos se obtuvo a través del perdón. No hicimos nada para merecer el perdón. De hecho, eramos dignos de condenación.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. – Jn 3:18

Pero gracias a Dios que envió a su Hijo para que pudieramos obtener perdón a través de la fe en Jesús.

De la misma manera que fuimos perdonados se espera que nosotros tambien perdonemos a los que nos ofenden. Jesús enseñó acerca de la importancia de perdonar a otros. De hecho, nuestro perdón está condicionado a que nosotros hayamos perdonado a quienes nos han ofendido. Esto se establece claramente en la oración del Señor.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. – Mt 6:12;14-15

Esto es como matemáticas básicas: si nosotros perdonamos, entonces somos perdonados. Si no perdonamos, entonces no somos perdonados. Esta condición no aparece exclusivamente en la oración del Señor, ya que se puede encontrar en otros pasajes de los evangelios.

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. – Mc 11:25-26

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. – Lc 6:37

No hay límite en cuánto a la cantidad de veces que debemos perdonar a los que nos ofenden.

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. – Mt 18:21-22

A pesar de que nuestra deuda con Dios era tan grande que no había forma de que pudieramos pagarla, la misma fue totalmente perdonada a través de Jesús. Para enseñarnos acerca de esto, Jesús dijo a sus discípulos la siguiente parábola.

Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. – Mt 18:23-35

Tal y como hablamos en la parte 8 de esta serie, un talento era el equivalente a aproximadamente $ 300,000. Así pues, en esta parábola el primer servidor le adeudaba a su amo alrededor de $300,000,000 (300 millones de dólares). Es claro que este siervo no podía pagar su deuda. Preste atención al hecho de que la deuda fue cancelada. ¿Por qué? Debido a que su amo tuvo piedad de él (¿Ve usted alguna coincidencia?). Sin embargo, justo después de haber recibido el perdón de tan grande deuda este siervo encontró un consiervo que le debía 100 denarios, el equivalente a $1,388.75. Aunque su consiervo le suplicó, de la misma forma que el había hecho con su amo, este se negó a perdonar la deuda de su consiervo y lo envió a la cárcel. Debido a su decisión de no perdonar a su consiervo, este terminó en la cárcel y fue ordenado a ser torturado hasta que fuera capaz de pagar la deuda que originalmente le habia sido perdonada – literalmente nunca.
Jesús termina su enseñanza diciendo “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.” Esto podría ser difícil de recibir, pero asi es cómo funcionan las cosas en el Reino de los Cielos. La verdad es que si realmente hemos entendido lo mucho que se nos ha perdonado, perdonar a otros no sería una tarea difícil en lo absoluto. De hecho, en la manera en que experimentemos a Dios en nuestras vidas, actuaremos más como él.
Oremos para que aprendamos a perdonar a otros de la misma forma en que hemos sido perdonados, y al hacerlo, asi ayudemos a otros a alcanzar el Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos – Parte 8

El servicio es importante. Estamos llamados a servir. Pero todo lo que tenemos que hacer fue preparado de antemano por Dios.

pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. – Ef 2:10

Si estamos en Jesús se espera que la produzcamos fruto. Una manera de servir a los demás es haciendolos participantes de los frutos en nuestras vidas como resultado de nuestra relación con Jesús.

Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. – Jn 15:1-8

Nosotros sólo somos las ramas que sostienen el fruto. La único que tenemos que hacer es mantenernos en la vid. Nuestra relación con el Señor Jesús determina la cantidad de fruto en nuestras vidas. No relación =  no fruto. Note que la referencia dice que las ramas que no permanecen en él no tienen fruto y como resultado son echadas fuera.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. – Mc 11:12-14,20

Él realmente se preocupa por el fruto. Sin embargo, no se espera que todos produzcamos la misma cantidad de fruto. Algunos producirán el 100%, otros 60% y otros 30%, cada uno de acuerdo a su capacidad  (Mt 13:23).

Para explicar cuan importante era este tema Jesús utilizó la parábola de los talentos.

Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. – Mt 25:14-30

Un talento era una unidad de peso y dinero utilizada en los tiempos antiguos en Grecia, el Imperio Romano y el Oriente Medio. Un talento era la cantidad de plata utilizada como salario de un mes para una tripulación de 200 remeros en un buque de guerra. Esto es el equivalente de $ 300,000 en plata o $ 3,000,000 en oro. De cualquier manera es una enorme cantidad de dinero. Así es como Jesús compara los talentos (o habilidades, capacidades, potencial) que Él nos ha dado. Se nos ha dado mucho, y no hacer nada con sería irresponsable. Como mínimo, Dios espera recibir los intereses de lo que Él nos ha dado.

Como ustedes han visto, no se trata de producción. El fruto es producido por la vid; los talento fueron dadas por el Señor. Esto se trata de como invertimos o utilizamos lo que Él nos ha dado. Hay mucha necesidad en este mundo. Utilizacemos lo que hemos recibido para hacer avanzar el Reino de los Cielos. No es una opción, es nuestra responsabilidad.

No te decepciones

Mientras sintonizaba la radio cristiana escuché varios cristianos compartir sus preocupaciones acerca de la elección de un presidente que se sabe tiene algunos puntos de vista que se perciben en contra de lo que los creemos los cristianos. Tradicionalmente, a los cristianos se nos ha enseñado a evitar cualquier tipo de apoyo a los candidatos cuyas plataformas no están de acuerdo con nuestras enseñanzas. La idea es que sería bueno tener leyes que prohíben las cosas que están mal.
La verdad es que cuando Jesús estuvo en esta tierra había una gran cantidad de leyes acerca de lo que la gente podía y no podía hacer. Sin embargo, la ley sólo da el conocimiento acerca de lo que no se debe hacer, pero no ofrece ningún poder sobre el pecado. La ley nunca será capaz de cambiar nuestros corazones.

Este pueblo de labios me honra;  Mas su corazón está lejos de mí. –  Mt 15:8

Por esta misma razón, Dios envió Su Espíritu a morar en nuestros corazones:

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra – Ez 36:26-27

Es la responsabilidad de la iglesia, y no del gobierno, el enseñar acerca del Reino de Dios. Los gobiernos podrán ser capaces de promulgar leyes contra el aborto, los matrimonios entre homosexuales y otras cuestiones, pero esto no va a cambiar los corazones de las personas que están dispuestas a hacer tales cosas. La historia nos enseña que la iglesia primitiva comenzó a predicar en las peores condiciones imaginables. Parecía que todo estaba en contra de la iglesia y, a pesar de esto, fueron capaces de evangelizar la mayoría del mundo conocido. Sin embargo, cuando el cristianismo fue hecho la religión oficial del Imperio Romano la iglesia comenzó su decadencia. ¿Por qué? Porque obligar a la gente a convertirse en cristianos cambió el nombre de su religión pero no su fe, y ciertamente no sus corazones.

El gobierno no está llamado a ser testigo de Jesús: nosotros somos los llamados. El gobierno no está llamado a predicar: nosotros somos los llamados. Sería locura depender de las leyes para que la gente aprenda lo que hemos aprendido sólo a través de nuestra relación con Jesús. La ley no ha evitado que personas cometan delitos. La ley no puede cambiar la perspectiva de un homosexual acerca de las relaciones homosexuales: Jesús puede. La ley no puede hacer que una mujer ame a su hijo aun no nacido: Jesús puede. La única manera en que esta nación vendrá a Jesús es cuando  cumplamos con nuestra responsabilidad de predicar el evangelio y hacer discípulos.

Este no es tiempo para estar decepcionados, es momento de ser responsables. No es tiempo para pensar acerca de lo que el gobierno puede hacer por la iglesia. Es hora para que la iglesia cumpla su papel como testigos de Jesús.  El cambio vendrá, no a causa de un nuevo gobierno, sino cuando la iglesia este haciendo lo que se supone que tenemos que hacer.

El Candidato

En estos días vamos a votar (o ya hemos votado) por las personas que se convertirán en los líderes de este pais. Algunos seleccionarán a sus candidatos basados en la plataforma de su partido político favorito. Otros seleccionarán a los candidatos basados en las características específicas que comprendan la persona debe tener para convertirse en un líder. No importa el método que una persona utilice para seleccionar los candidatos, la selección es, en última instancia impulsada por una esperanza de que los candidatos seleccionados guiaran al pais en el camino correcto.

Cada candidato ha realizado diferentes promesas acerca de lo que planea hacer con el fin de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de esta nación. Aquellos que sean elegidos darán lo mejor de sí para mejorar la economía, la educación, salud, proporcionar alternativas de energía, empleos, etc. Sin embargo, hay una cosa que ninguno de los candidatos será capaz de hacer: cambiar tu vida.

Jesús es el único candidato que puede cambiar nuestras vidas. Él es el único que quiere puede traer verdadera felicidad a nuestras vidas. Otros candidatos podrán mostrar una gran cantidad de logros en su currículum. Sin embargo, ninguno ha hecho lo que Jesús hizo por nosotros,

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos – Juan 15:13

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. – Juan 3:16

Los candidatos seleccionados podrían ser capaces de mejorar nuestras vidas en cierta medida, pero ninguno de ellos será nunca capaz de ofrecer lo que Jesús ganó para nosotros al derramar su sangre: vida eterna.

yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. – Juan 10:10

Y no sólo Él nos da la vida eterna, sino que Él tambien nos da la oportunidad de vivir una vida mejor.

El Día de la Elecciones ve y votar por tus candidatos. Sin embargo, todos los días de su vida elige poner tu esperanza en el candidato que dió su vida para darnos vida, JESUS

que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria – Colosenses 1:27

El Reino de los Cielos – Parte 7

Una de las palabras que se pueden utilizar para definir el ministerio de Jesús es “servicio”. Su gran acto de servicio fue su sacrificio para que pudiéramos alcanzar salvación.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. – Jn 3:16

Algunas de las definiciones de servicio son los siguientes:

  1. Empleo en tareas o trabajo para otro
  2. La realización de trabajos o funciones para un superior o como un siervo
  3. El trabajo realizado para otros como una ocupación o negocio
  4. Un acto o una variedad de labores realizadas para los demás, especialmente por paga

Basado en eso, podemos resumir como servicio la labor realizada para los demás. La definición también incluye “sobre todo por paga”. Esto es también verdad en el contexto del Reino de los Cielos, aunque el pago no se puede medir en términos monetarios.

Algunas personas piensan que ser alguien importante es tener poder sobre otros. Sin embargo, en el Reino de los Cielos la métrica es muy diferente:

Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve. – Lc 22:24-27

Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. – Mt 20:26-28

Para ser grande en el Reino de los Cielos primero tenemos que convertirnos en siervos. No cabe duda de que Jesús es el mayor en el Reino de los Cielos, y El demostró Su grandeza al dar Su vida en servicio por todos nosotros. Él no vino a ser servido, sino a servir. ¡El mayor pasó a ser un siervo!

Dado que Jesús estaba claro acerca de quién es Él, Él no tenía ningún problema actuando como un servidor.

Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. – Jn 13:1-5

Mira las palabras resaltadas: “Sabiendo”. Lavar los pies de alguien era una tarea reservada para el siervo más bajo. De todas formas, Jesús no se preocupó por el estereotipo, porque Él sabía que el servicio le haría ser mayor. Sin embargo, Él no quería que el servicio fuera una característica reservada para Él. Él quería aprendieramos de Él, para que sigamos su ejemplo.

Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. – Jn 13:12-17

La lección no es sobre el lavado de pies, sino sobre servicio. Sin embargo, Jesús nos dejo un ejemplo que nos enseña que no hay nada demasiado bajo a hacer cuando alguien está en la necesidad de nuestro servicio. Estamos llamados a servir. Hay un montón de cosas que podemos hacer para servir a otros. Sin embargo, el mayor servicio que podemos hacer es dejar que otras personas conozcan acerca del Reino de los Cielos.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. – Mc 16:15

Convirtámonos en grandes al compartir las buenas nuevas del evangelio.

El Reino de los Cielos – Parte 6

Durante su ministerio Jesús siempre se preocupó por los demás. Sanó a los enfermos, resucitó muertos, perdonó pecadores, alimentó a hambrientos, liberó a endemoniados, y lo más importante murió para que todos nosotros pudiéramos obtener la vivir eterna. Podemos decir que el establecimiento del Reino de Dios comenzó con buenas obras.

La definición de buenas obras es:

  • Actos de caridad, bondad, o buena voluntad. Originalmente tenía el significado teológico de un acto de piedad.

Para Jesús las “buenas obras” son importantes:

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. – Mateo 5:16

Cuando la gente ve nuestras buenas obras Dios es glorificado. Sin embargo, las buenas obras por sí solas no tienen sentido para Dios, a menos que procedan de un corazón de amor.

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. – Mateo 7:22-23

Dios no quiere que hagamos buenas obras para que nos luzcamos. Las buenas obras sólo tienen una finalidad: ayudar a los necesitados.

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. – (Mateo 25:31-46)

Dios no necesita buenas obras. Pero cuando servimos a otros estamos sirviendo a Dios. De la misma forma, si no servimos a otros, no estamos sirviendo a Dios. Jesús dijo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45).

Vamos a hacer nuestra parte en el establecimiento del Reino de Dios por sirviendo a los demás.

El Reino de los Cielos – Parte 5

El Reino de los Cielos es como ningún otro reino. Del mismo modo, las normas en el Reino de los Cielos no son como las reglas en cualquier otro reino.

Un pensamiento común en este mundo es que tenemos el derecho de tomar represalias contra cualquier persona que hace algo contra nosotros. Este es conocido como “lex Talión” o “ojo por ojo, y diente por diente”. Por lo general, esto es visto como justicia. Sin embargo, no es así en el Reino de los Cielos. Jesús dijo:

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;  para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. – Mateo 5:43-48

¿Amar a mi enemigo? ¿Orar por ellos? ¿Cómo se espera que cumpla con este mandamiento?

Si piensas que muchas personas han pecado contra ti, sólo tratar de calcular cuántas personas han pecado contra Dios. ¿Cuántas personas han rechazado su ley? ¿Cuántas personas han rechazado su oferta de salvación a través de Cristo? A pesar de esto, Dios bendice al bueno y el malo. Esto podría no tener sentido para nosotros. Sin embargo, como un padre, él mira a sus hijos con amor y esperanza.

Aquellos que se consideran a sí mismos como los “buenos hijos” están llamados a hacer lo mismo que su padre hace. Y, sí, esto incluye amar a nuestro enemigo.

Otra norma especial en el Reino de los Cielos es la comúnmente conocida “Regla de Oro”:

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. – Mateo 7:12

A todos nos gusta ser tratados con respeto. A todos nos gusta sentirnos especial. A todos nos gusta … nos gusta … nos gusta … No hay nada malo en eso. Sin embargo, en el Reino de los Cielos nosotros somos los llamados a romper el hielo. Somos llamados a forjar un camino para que otros puedan seguir. Cuando hacemos bien a los demás es como una pelota de goma que rebota cuando es tirada contra el suelo. Por cierto, “Amamos a Dios porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19)

Como dijimos en la parte anterior de esta serie, sólo piensa en un mundo en el que todo el mundo sigue esas reglas. Ayudemos en el establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra. Lo podemos hacer una vida a la vez.

El Reino de los Cielos – Parte 4

Amar al prójimo es realmente importante. Es el segundo mandamiento más importante en la Biblia. Es tan importante que tenemos que cumplir con él si queremos heredar la vida eterna (véase la parte 3 de esta serie).

El ministerio de Jesús se define por el amor:

Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no perezca, mas tenga vida eterna – Juan 3:16

Observe las palabras “todo aquel”. Esto es cualquier persona. Incluye tu cónyuge, tus hijos, tus padres, tus amigos, y toda gente buena que conozcas. Pero también incluye a quienes no son tan buenos contigo. ¿Por qué?

Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que se había perdido – Mateo 18:11

El sacrificio de Jesús no fue solamente para gente agradable. Incluye todos aquellos que todavía están perdidos (y no importa cuan “buenos” nosotros creemos que fuimos, en algún momento fuimos parte del grupo los ‘perdidos’). Piense en personas que no sean tan agradables. Haga una lista.

¿Terminó con la lista? Usted podría pensar que la gente en esta lista ya está descartada para el cielo. Pero …

¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. – Mateo 18:12-14

No fue nuestra sangre la que se derramó en la cruz, fue la sangre de Jesús, y Su voluntad es que todos los seres humanos puedan salvarse a través de la fe en Él. Él se preocupa por los que ya están salvados, pero Él no dejará de buscar a aquellos que no lo son. Él se preocupa por ellos. Su amor los cubre. Ellos también son nuestro prójimo. Son como el hombre que fue robado y dejado por muerto; ellos están perdidos y muriendo en necesidad. Habrá personas que pasen cerca de ellos y no hagan nada. Sin embargo, nosotros estamos llamados a ser los buenos samaritanos para estas personas. Estamos llamados a ser el pastor que busca sus ovejas extraviadas. No hemos sido llamados a derramar nuestra sangre. Jesús ya lo hizo. Sin embargo, estamos llamados a compartir El amor de Jesús con ellos.

Como cristianos vamos a ser “evaluados” por el amor:

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. – Juan 13:34-35

El amor es la única manera que otras personas nos identificarán como cristianos.

Sólo piensa en un mundo en el que todo el mundo sigue este mandamiento. Todo sería diferente. Este debe ser nuestro objetivo. Suena como una tarea difícil. Hagámoslo una vida a la vez. Al hacerlo, ayudaremos en el establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra.

En la parte siguiente de esta serie seguiremos discutiendo algunos de los principios del Reino de los Cielos.