Estar o no estar – parte 1

Todos de alguna manera u otra hemos experimentado el estar presentes en el lugar de un gran acontecimiento y aun así perderse el mismo.

  • Quizás al estar en un juego de béisbol y salir a comprar refrescos en el momento en que ocurrió la jugada mas impresionante del juego.
  • O el haberse perdido el momento en que un hijo dijo sus primeras palabras o dio sus primeros pasos.

El estilo de vida de estos tiempos nos lleva cada vez mas a que perdamos los grandes acontecimientos que surgen a nuestro alrededor.  Pero el caso mas triste es el estar con Jesús sin disfrutar de las grandes cosas que diariamente tiene preparadas para nosotros.

Estar con una persona sin disfrutar de su presencia es como no estar con ella. Es como estar al lado de una gran personalidad.  Si no se compartió con esta persona, solo estuvimos a su lado, pero no estuvimos con ella.  Lo mismo sucede con Jesús.

Podemos hablar de varios personajes bíblicos que pasaron por esta experiencia:

Los Apóstoles

Estos pasaron más de tres años junto a Jesús, oyendo sus enseñanzas, y viendo sus milagros, pero sin poder comprender a cabalidad el gran acontecimiento que estaba ocurriendo a sus lados.  No fue sino hasta la resurrección y aun más, hasta Pentecostés, que lograron comprender y ser verdaderos partícipes del gran acontecimiento de la revelación y poder del Salvador.

Los discípulos de Emaús

Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? … Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Lc 24:13-31

Estos discípulos estaban lamentándose de no vivir la experiencia cuando lo que tenían que hace era abrir sus ojos espirituales y vivir el acontecimiento que se les revelaba a ellos en esos mismos momentos.

La experiencia de los religiosos del tiempo de Jesús

Estos tenían la Ley y los Profetas.  Ellos habían escuchado a los testigos de los acontecimientos.  Todo el ambiente estaba preparado para que ellos pudieran recibir aquello que tanto habían esperado, pero sus expectativas estaban apartadas de el Plan de Dios y no pudieron ver lo que tanto esperaban.

Los acompañantes de Saulo

Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Hc 9:7

La ceguera espiritual de estos no permitió el que vieran el gran acontecimiento que estaba ocurriendo ante sus ojos.

En la parte 2 de esta enseñanza veremos algunos casos de personajes bíblicos que si supieron aprovechar los momentos que pasaron con Jesús.

Resoluciones

Al acercarse el fin del año la gente comienza a ver el nuevo año como la oportunidad para alcanzar cosas nuevas.  Tendemos a hacer resoluciones acerca de las cosas que deseamos alcanzar.

  • Perder peso
  • Dejar de fumar
  • Ir de vacaciones al lugar soñado
  • Una casa mas cómoda
  • Un mejor trabajo
  • Un carro nuevo
  • etc.

Desafortunadamente muchas de estas resoluciones terminan en nada o son abandonadas luego de un tiempo, y al terminar el año nos preguntamos, ¿qué pasó?

No esta mal soñar con todas estas cosas, ¿que tal si en nuestras resoluciones incluyeramos cosas de mayor alcance? ¿Por qué?

El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más. – Salmos 103:15-16

de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicioHebreos 9:27

Tenemos una sola vida, y solo sabemos algo con certeza acerca de la misma: tiene principio y fin. Al igual que cada año tiene su fin, la vida en nuestros cuerpos tendrá también su fin. Pero también de la misma manera que el fin del año no marca el fin del tiempo, el fin de nuestra vida en este cuerpo no marcará el fin de nuestra existencia.

y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación – Juan 5:29

Durante nuestras vidas siempre tratamos de alcanzar lo mejor para nosotros; aquello que mas nos conviene. ¿Qué mejor para la vida que la vida misma? Esta debería ser la mayor resolución de nuestras vidas. Si alguna resolución es de vida o muerte debería ser esta. Pero solo hay una forma de asegurar la vida más allá de la existencia de nuestros cuerpos,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna – Juan 3:16

En Jesús no solo obtenemos la vida eterna sino que también comenzamos a vivir nuestra vida terrenal de forma abundante y con una nueva perspectiva,

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. – 2 Corintios 5:17

yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia – Juan 10:10

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.  – Juan 14:6

Si fallamos algunas de las resoluciones del nuevo año, ¿ques es lo peor que puede pasar? Lo cierto es que mientras haya vida podemos seguir intentándolo. Pero si fallamos nuestra mayor resolución perdemos la verdadera vida.

¿Mi mayor resolución? Yo escojo la vida, ¿Y tu?

he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia – Deuteronomio 30:19

Celebremos a Cristo

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor – Lucas 2:10-11

¿Qué es la navidad? ¿Qué significa ti? ¿Realmente celebramos la navidad?

¿Qué sucede en la navidad?

  • Alegría
  • Fiestas
  • Regalos
  • Comida

Pero también,

  • Borracheras
  • Accidentes
  • Remordimiento
  • Gastos/deudas
  • Envidia
  • Consumo excesivo

¿Es esto celebrar la navidad? ¿Será así como Cristo quiere que celebremos su nacimiento? Definitivamente No.

¿Cómo celebramos el natalicio de George Washington o Martin Luther King? ¿Acaso ponemos figuras de sus nacimientos en nuestra casas? Para nada. Más bien recordamos las cosas importantes que hicieron durante sus vidas. ¿No debería ser así cuando celebramos a Jesús? No es malo recordar la historia de su nacimiento, pero lo más importante es recordar lo que hizo Jesús por nosotros.

Cuando celebramos a George Washington o Martin Luther King pensamos en sus ideales y las cosas por las cuales lucharon.  Si no compartiéramos esos ideales ciertamente no celebraríamos o conmemoraríamos sus nacimientos. En el caso de Jesús, ciertamente compartimos sus ideales, pero cuando conmemoramos su nacimiento es raro que se mencionen las cosas que Jesús hizo por nosotros, incluyendo su sacrificio.

Conmemorar es recordar un acontecimiento histórico o a una persona destacada, mediante la celebración de un acto solemne o fiesta, especialmente en la fecha en que se cumple algún aniversario. Honramos a las personas cuyos nacimientos conmemoramos luchando por los mismos ideales que ellos. Al recordar el nacimiento de Jesús deberíamos honrarlo luchando por los mismos ideales que el lucho, tales como: Amor, Justicia, Verdad, Santidad, etc.

Cuando celebramos un cumpleaños le damos un regalo a la persona homenajeada.  ¿Pero que regalo tenemos para Jesús? El ciertamente no necesita nada, excepto el que continuemos la obra que el comenzó.

De cierto, de cierto os digo: El que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre – Juan 14:12

¿Cuáles son algunas de estas obras?

  • Predicar el evangelio
  • Amor al prójimo
  • Amor a los enemigos
  • Ayudar a los necesitados

Así que si verdaderamente quieres celebrar la navidad, hagámoslo de una forma que honre a Cristo. ¿Cómo? Cumpliendo su propósito para nosotros:

Como tu me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo – Juan 17:18

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura. – Marcos 16:15

Rescatemos la navidad de la actividad que se ha convertido y celebremos con alegría no solo el nacimiento, sino la vida, muerte y resurrección de aquel que con su vida nos dio la vida.

Haz la diferencia. En esta navidad celebra a Cristo.

El Reino de los Cielos – Parte 12

Es fácil recibir las enseñanzas del reino cuando estas son acerca de bendiciones. ¿Pero qué sobre los versos que enseñan acerca del sacrificio? Ciertamente preferiríamos que estos no estuvieran en la biblia, pero estan.

Algunas definiciones para sacrificio son:

  • El acto de ofrecer algo a una deidad en propiciación o homenaje.
  • Pérder algo altamente valorado por otra cosa considerada de mayor valor.

El sacrificio perfecto fue hecho por Jesús en la cruz. Con su sacrificio obtenemos la salvación. No hay necesidad de más sacrificios para obtener la salvación.  ¿Entonces, de qué clase de sacrificios estamos hablando?

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?  – Lucas 9:23 – 25

El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. – Mateo 10:39

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. – Mateo 11:29 – 30

Negarse; tomar la cruz a diário; perder la vida; tomar su yugo. Éstas suenan como palabras fuertes.  Bastante fuertes como para hacer que alguna gente piense huir, sin embargo ese no era propósito de Jesús.  Él quería que supiéramos que seguirlo significa sacrificio. Él quería que supiéramos que hay un costo envuelto, pero que las ventajas son mucho mayor.

El palabra sacrificio ha significado diversas cosas para diferentes personas:

  • ser rechazado debido a su fe
  • abandorar estilos de vida dañinos
  • abandonar sueños que tendrían como resultado malas trayectorias
  • morir por la fe (como la mayor parte de los apóstoles de Jesús)

Uno podría considerar estas experiencias como pérdida, pero los que han pasado por estas experiencias las han soportado reconociendo que al perder estas han ganado sus vidas.

No puedo decirte lo que significará sacrificio para ti. Lo único que puedo decirte es que tendrá las siguientes características: negarte, tomar tu cruz cada dia, recibir el yugo de Jesús, y entregar tu vida para vivir la de Jesús.

Los atletas aguantan largos períodos de entrenamiento, incluyendo muchos sacrificios porque fijan su mirada en el premio que recibirán si ganan. Nuestros sacrificios nos conducen a una victoria segura.

Vinimos a este mundo con las manos vacías y lo dejaremos con las manos vacías. Hay solamente una cosa segura en este mundo: la muerte. No importa cuan exitosos seamos en este mundo (“ganar el mundo entero”), no  nos podemos llevar lo que obtengamos a la eternidad. Sin embargo, lo que ganemos en este mundo en Jesús son tesoros que nos esperan en la eternidad.

sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan – Mateo 6:20

Pienso que Jesús quizo enseñarnos que, como sus seguidores, en ocaciones debemos entregar cosas que percibimor de alto valor, para para recibir a cambio algo de mayor valor.

Qué si te ofrecen una inversión asegurada que te vuelva $100 por cada dólar invertido, pero la inversión inicial requiere $5.000.  Estoy bastante seguro que hará los “sacrificios” necesarios para obtener el dinero para la inversión inicial.

Jesús nos está ofreciendo la inversión de nuestras vidas.  ¿Estás dispuesto a tomar su cruz?

El Gran Regalo

Nuevamente la época de Navidad. Celebraciones, alegría, regalos…Tiempo para dar y recibir.

Para los niños, y los no tan niños, la ilusión y la espera de recibir un regalo.  Ese sentimiento especial al recibir algo de parte de alguien quien nos ama.  Pero más aún cuando lo que recibimos era justo lo que esperábamos o justo lo que necesitamos.

¡Que hermoso cuando vemos la sonrisa y alegría del niño que recibe su regalo!

Probablemente todos hayamos participado de una u otra manera en el dar y recibir, y haber experimentado las hermosas emociones que vienen acompañadas de tales actos.

Pero, ¿como nos sentimos cuando lo que hemos regalado es relegado a un segundo o tercer lugar en importancia? ¿Que sentimos cuando lo que parecía haber traído gran alegría ha perdido el efecto que causó cuando fue recibido?  Creo que también todos hemos pasado por esto.  Nos consolamos en algo al pensar que esto es normal en los niños.

Hace unos 2000 años la humanidad recibió un gran regalo de parte de Dios.  Quizás no todos lo esperaban, pero era el regalo perfecto.

No temáis; porque he aquí os doy  nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.Lucas 2:10-11

Un Salvador. Justo lo que necesitábamos. La solución a una vida sin sentido, la salvación de un mundo en perdición.  El regalo que nadie se podía comprar para si mismo.

Al igual que esperamos que un niño reciba nuestro regalo con alegría, Dios espera que atesoremos el regalo de la salvación.  ¿Cómo crees que se sentirá Dios si relegamos a un segundo o menor lugar la salvación que nos ha dado?  Esto sería actuar como los niños que juegan con la caja y se olvidan del regalo. Pero ya es tiempo que dejemos las cosas de niños.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. – 1 Cor 13:11

Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. – 1 Cor 14:20

Ciertamente podremos recibir cosas en este mundo que nos den algún grado de alegría, pero nada que recibamos jamás comparará con el regalo de la salvación.

Este gran regalo sigue teniendo la misma eficacia hoy que cuando lo recibimos. ¿Cuál es tu actitud hoy con respecto al regalo de la salvación?  No permitamos que otros regalos de la vida le quiten a Cristo el lugar que le pertenece en nuestras vidas.

El Reino de los Cielos – Parte 11

La obediencia es necesaria para entrar en el Reino de los Cielos.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. – Mateo 7:21-23

Uno podría pensar que alguien que es capaz de hacer milagros ‘en el nombre de Jesús’ tienen abiertas las puertas en el Reino de los Cielos, pero este verso de la Biblia nos muestra que esto no es necesariamente así. Esto no se trata de nuestro conocimiento de la Biblia, de religión, o de milagros. Se trata de la obediencia. A aquellos mencionados en estos versículos se les negó la entrada al Reino de los Cielos. ¿Por qué? Tal vez no fueron llamados a hacer milagros, sino a servir. Tal vez fueron llamados a hacer milagros, pero no eran obedientes en otros ámbitos. Una cosa es segura: no estaban haciendo la voluntad de Dios.

Estamos obligados a confesar a Jesús como nuestro Señor, pero esto no tiene sentido hasta que nos sometemos a su voluntad en obediencia.

Algunas definiciones para la obediencia son las siguientes:

  • El acto de obedecer, o el estado de ser obediente; cumplir lo que es requerido por autoridad; sujeción.
  • Comportamiento obediente o sumiso con respecto a otra persona

Si realmente queremos aceptar a Jesús como nuestro Señor, tenemos que cumplir con su autoridad y actuar en comportamiento sumiso a él.

El requisito de la obediencia está incluido en la oración que Jesús nos dejó como modelo.

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. – Mateo 6:10

Cuando oramos “Hágase tu voluntad” estamos orando para que la voluntad de Dios se haga en tierra, incluyendo nuestras vidas. De hecho, este proceso debería iniciarse con nosotros.

Nuestro amor por él se demuestra en nuestra obediencia.

Si me amáis, guardad mis mandamientos – Juan 14:15

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él – Juan 14:21

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. – Juan 15:10

Somos considerados amigos de Jesús cuando obedecemos sus órdenes.

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. – Juan 15:14

No basta con escucharle; estamos obligados a seguirlo.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen – Juan 10:27

Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña.  Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Mateo 21:28-31

Esta parábola es algo similar a los niños que dicen “sí” cuando sus padres les piden que hagan algo, pero en sus corazones nunca tuvieron la intención de hacerlo. Tengamos cuidado de que no se nos encuentre haciendo como ellos.

Sería una vergüenza ser rechazado por Dios después de pensar que hemos estado al servicio de él durante nuestras vidas. Analicémonos para asegurarnos de que estamos confesando a Jesús como Señor con nuestras bocas, mientras nos presentamos en obediencia a su voluntad con nuestras vidas.

Acción de Gracias

En estos días celebramos el Día de Acción de Gracias. A continuación se presentan algunas notas sobre el Día de Acción de Gracias como se describe en Wikipedia.

  • Acción de Gracias, o el Día de Acción de Gracias, se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre, al final de la temporada de la cosecha. Se trata de un dia festivo Federal en los Estados Unidos de America para expresar agradecimiento por las posesiones materiales y espirituales.
  • El Día de Acción de Gracias fue originalmente una observancia religiosa para todos los miembros de la comunidad para dar gracias a Dios por un propósito común.
  • En su Proclamación 1789, el Presidente Washington dio muchas razones nobles para un dia nacional de Gracias, incluyendo ” por las libertades civiles y religiosas”, por “los conocimientos útiles”, y por el cuidado bondadoso y la providencia de Dios.

A continuación se incluye algunas definiciones de “gracias” que se encuentra en Answers.com y Wikipedia,

  1. Sentimientos o pensamientos de agradecimiento; gratitud
  2. Una expresión de gratitud.
  3. Gratitud o reconocimiento es una actitud o emoción positiva en reconocimiento de un beneficio que uno ha recibido o ha a recibir.

Al ver esta información parece como que el Día de Acción de Gracias ya no se trata acerca de dar gracias. La verdad es que la actual celebración del Día de Acción de Gracias parece que se trata de vacaciones y de compras más que nada. Parece que hemos sido arrastrados por el consumerismo y hemos olvidado el verdadero propósito de este día.

¿Qué podemos hacer? En primer lugar, vamos a volver a lo básico. Este es un día en que vamos a dar gracias a Dios por todas las cosas que él nos ha dado. El problema es que estamos tan acostumbrados a nuestros estilos de vida que vivimos como si todo lo recibiéramos por sentado. Lamentablemente, la frase “no se sabe lo que se tiene hasta que lo pierde” es una realidad para mucha gente. Probablemente una buena perspectiva sería pensar de cada día como el último día usted podrá disfrutar de todo lo que tiene.

Para ayudarnos a reconocer algunas razones básicas por las cuales debemos estar agradecidos, veamos algunos versículos bíblicos acerca de gratitud.

Por nuestra libertad del pecado:
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;  – Rom 6:17

Por nuestra victoria en Cristo:
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. – 1 Cor 15:57
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. – 2 Cor 2:14

Por nuestra fe:
Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. – Rom 1:8

Por nuestra herencia:
con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; – Col 1:12

Realmente hay buenas razones para estar agradecidos. La Biblia nos enseña a ser agradecidos en todo momento. El agradecimiento debe ser parte de nuestro estilo de vida diario.

dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. – Ef 5:20

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. – Fil 4:6

arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. – Col 2:7

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. – 1 Tes 5:18

ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. – Ef 5:4

Podríamos pensar que la gratitud es un acto voluntario, pero la verdad es que el no ser agradecidos podría tener un impacto negativo en nuestras vidas.

Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  – Rom 1:21

En una ocasión Jesús sanó diez leprosos. La reacción de los leprosos nos hace recordar acerca de cómo las personas reaccionan a las bendiciones recibidas en nuestros días.

Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. – Lc 17:11-19

¿Es usted el que regresó? ¿O es usted uno de los nueve que recibieron la bendición y se olvidó de aquel que los bendijo?

Recordemos todas las cosas por las que debemos estar agradecidos a Dios. Pero no permitamos que esto sea asunto de un solo día. Hagamos que esto sea parte de nuestra vida cotidiana.

El Reino de los Cielos – Parte 10

¿Cómo hacerse rico? Esta es una pregunta que mucha gente hace. De hecho, una búsqueda en Google sobre “como hacerse rico”  devuelve 1,440,000 resultados (usando la opción de búsqueda con frase exacta ).

¿Por qué la gente quiere hacerse rica?  ¿No es obvio? Bueno, podría ser evidente que si usted logra hacerse rico tendrá un mucho dinero. Es evidente que si usted logra hacerse rico será capaz de comprar cosas que no puede comprar ahora. Es evidente que si logra hacerse rico pueda ser capaz de ir a lugares que ni siquiera había pensado en ir. Es evidente que si logra hacerse rico no tendrá que trabajar tan duro como tiene que trabajar ahora (si es que decide seguir trabajando). Lo que no es obvio es si será feliz si usted logra hacerse rico. Lo cierto es que hay muchos testimonios de personas que no han encontrado la felicidad en las riquezas.

No hay nada malo con ser rico, pero el proceso para llegar allí y las preocupaciones relacionadas con la riqueza podría tener un impacto negativo en su familia, su salud, y más importante de su vida espiritual.

En la parábola del sembrador Jesús enseñó que el engaño de las riquezas hace que las personas sean estériles ( “pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa “- Mt 13:22). Si alguien pone su fe en las riquezas va a terminar engañado. Las riquezas pueden darte más cosas materiales. Sólo eso! Pero la vida es mucho más que tener cosas materiales.

porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee – Lc 12:15

Para enseñar acerca de este tema Jesús le dijo la siguiente parábola a sus discípulos.
También les refirió una parábola, diciendo: «La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?”. Y dijo: “Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: ‘Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate’ ”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?”. Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios» – Lc 12:16-21
El hombre en esta parábola se estaba preparando para acumular más riquezas, pero no estaba preparado para enfrentarse a la eternidad. Cuando alguien se involucra en el proceso de enriquecerse, las prioridades podrían no ser muy claras. Lo que se suponía te iba a traer alivio se convierte en tu atadura. Este hombre estaba tan preocupado por sus riquezas que estas se convirtieron en su señor, un lugar que solo puede ser ocupado por Dios.
Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. – Mt 6:24
Una de las razones por las cuales la gente se quiere hacer rica es para no estar más ansiosos acerca de cómo van a obtener el dinero para pagar la hipoteca, las deudas, y proporcionar suficiente comida y ropa para su familia. El siguiente pasaje de la Escritura enseña que debemos poner nuestra fe en Dios y no en nuestra capacidad de dotarnos de todas estas cosas.
Dijo luego a sus discípulos: «Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os angustiáis por lo demás? »Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud, porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas. Buscad, más bien, el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. – Lc 12:22-31
Recibir esta promesa nos hace libres de preocupaciones. Esto se convierte en nuestra riqueza. Lo bueno es que estas riquezas son para siempre. Las mismas no dependen de la bolsa de valores. No requiere de un seguro del gobierno. No requiere de bancos. No requiere de cajas de seguridad. Es nuestro tesoro en el cielo.
sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan – Mt 6:20
El hombre en la parábola tenía su corazón en sus riquezas y nada más. Ese era su único tesoro. Fue rico aquí en la tierra, pero no tenía nada para él en el cielo.
porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón – Lc 12:34
Si se nos dice acerca de un tesoro haríamos cualquier cosa a nuestro alcanze para encontrarlo. Jesús nos ofrece vida eterna y una vida abundante mientras estamos aquí en la tierra. ¿Qué podría ser mejor que este tesoro? Este tesoro se descubre en la manera que mantenemos una relación diaria con Jesús. Participemos en la búsqueda de este tesoro como ninguna otra cosa en este mundo.
Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. – Mt 13:44
Algunos podrían decir que seguir a Jesús no es su ideal de vida debido a las luchas que los cristianos enfrentan. Sin embargo, estas “luchas” no son nada comparado a lo que recibimos a cambio (“que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” – Lc 18:30). Una vez más, no hay nada malo con ser rico o tratar de hacerse rico. Si usted ya lo es o si se encuentra en el proceso de serlo sólo asegúrese de mantener su fe en Jesús, reconociendo que su tesoro no está en sus riquezas, sino en su relación con Dios.

Tener todo lo que queremos: mucho dinero.

La paz, la felicidad y la vida eterna: No tiene precio.

El Reino de los Cielos – Parte 9

El Reino de los Cielos se basa en el perdón. La verdad es que sin perdón el Reino de los Cielos no tendría ciudadanos. Nuestro acceso al Reino de los Cielos se obtuvo a través del perdón. No hicimos nada para merecer el perdón. De hecho, eramos dignos de condenación.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. – Jn 3:18

Pero gracias a Dios que envió a su Hijo para que pudieramos obtener perdón a través de la fe en Jesús.

De la misma manera que fuimos perdonados se espera que nosotros tambien perdonemos a los que nos ofenden. Jesús enseñó acerca de la importancia de perdonar a otros. De hecho, nuestro perdón está condicionado a que nosotros hayamos perdonado a quienes nos han ofendido. Esto se establece claramente en la oración del Señor.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. – Mt 6:12;14-15

Esto es como matemáticas básicas: si nosotros perdonamos, entonces somos perdonados. Si no perdonamos, entonces no somos perdonados. Esta condición no aparece exclusivamente en la oración del Señor, ya que se puede encontrar en otros pasajes de los evangelios.

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. – Mc 11:25-26

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. – Lc 6:37

No hay límite en cuánto a la cantidad de veces que debemos perdonar a los que nos ofenden.

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. – Mt 18:21-22

A pesar de que nuestra deuda con Dios era tan grande que no había forma de que pudieramos pagarla, la misma fue totalmente perdonada a través de Jesús. Para enseñarnos acerca de esto, Jesús dijo a sus discípulos la siguiente parábola.

Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. – Mt 18:23-35

Tal y como hablamos en la parte 8 de esta serie, un talento era el equivalente a aproximadamente $ 300,000. Así pues, en esta parábola el primer servidor le adeudaba a su amo alrededor de $300,000,000 (300 millones de dólares). Es claro que este siervo no podía pagar su deuda. Preste atención al hecho de que la deuda fue cancelada. ¿Por qué? Debido a que su amo tuvo piedad de él (¿Ve usted alguna coincidencia?). Sin embargo, justo después de haber recibido el perdón de tan grande deuda este siervo encontró un consiervo que le debía 100 denarios, el equivalente a $1,388.75. Aunque su consiervo le suplicó, de la misma forma que el había hecho con su amo, este se negó a perdonar la deuda de su consiervo y lo envió a la cárcel. Debido a su decisión de no perdonar a su consiervo, este terminó en la cárcel y fue ordenado a ser torturado hasta que fuera capaz de pagar la deuda que originalmente le habia sido perdonada – literalmente nunca.
Jesús termina su enseñanza diciendo “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.” Esto podría ser difícil de recibir, pero asi es cómo funcionan las cosas en el Reino de los Cielos. La verdad es que si realmente hemos entendido lo mucho que se nos ha perdonado, perdonar a otros no sería una tarea difícil en lo absoluto. De hecho, en la manera en que experimentemos a Dios en nuestras vidas, actuaremos más como él.
Oremos para que aprendamos a perdonar a otros de la misma forma en que hemos sido perdonados, y al hacerlo, asi ayudemos a otros a alcanzar el Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos – Parte 8

El servicio es importante. Estamos llamados a servir. Pero todo lo que tenemos que hacer fue preparado de antemano por Dios.

pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. – Ef 2:10

Si estamos en Jesús se espera que la produzcamos fruto. Una manera de servir a los demás es haciendolos participantes de los frutos en nuestras vidas como resultado de nuestra relación con Jesús.

Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. – Jn 15:1-8

Nosotros sólo somos las ramas que sostienen el fruto. La único que tenemos que hacer es mantenernos en la vid. Nuestra relación con el Señor Jesús determina la cantidad de fruto en nuestras vidas. No relación =  no fruto. Note que la referencia dice que las ramas que no permanecen en él no tienen fruto y como resultado son echadas fuera.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. – Mc 11:12-14,20

Él realmente se preocupa por el fruto. Sin embargo, no se espera que todos produzcamos la misma cantidad de fruto. Algunos producirán el 100%, otros 60% y otros 30%, cada uno de acuerdo a su capacidad  (Mt 13:23).

Para explicar cuan importante era este tema Jesús utilizó la parábola de los talentos.

Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. – Mt 25:14-30

Un talento era una unidad de peso y dinero utilizada en los tiempos antiguos en Grecia, el Imperio Romano y el Oriente Medio. Un talento era la cantidad de plata utilizada como salario de un mes para una tripulación de 200 remeros en un buque de guerra. Esto es el equivalente de $ 300,000 en plata o $ 3,000,000 en oro. De cualquier manera es una enorme cantidad de dinero. Así es como Jesús compara los talentos (o habilidades, capacidades, potencial) que Él nos ha dado. Se nos ha dado mucho, y no hacer nada con sería irresponsable. Como mínimo, Dios espera recibir los intereses de lo que Él nos ha dado.

Como ustedes han visto, no se trata de producción. El fruto es producido por la vid; los talento fueron dadas por el Señor. Esto se trata de como invertimos o utilizamos lo que Él nos ha dado. Hay mucha necesidad en este mundo. Utilizacemos lo que hemos recibido para hacer avanzar el Reino de los Cielos. No es una opción, es nuestra responsabilidad.