No te decepciones

Mientras sintonizaba la radio cristiana escuché varios cristianos compartir sus preocupaciones acerca de la elección de un presidente que se sabe tiene algunos puntos de vista que se perciben en contra de lo que los creemos los cristianos. Tradicionalmente, a los cristianos se nos ha enseñado a evitar cualquier tipo de apoyo a los candidatos cuyas plataformas no están de acuerdo con nuestras enseñanzas. La idea es que sería bueno tener leyes que prohíben las cosas que están mal.
La verdad es que cuando Jesús estuvo en esta tierra había una gran cantidad de leyes acerca de lo que la gente podía y no podía hacer. Sin embargo, la ley sólo da el conocimiento acerca de lo que no se debe hacer, pero no ofrece ningún poder sobre el pecado. La ley nunca será capaz de cambiar nuestros corazones.

Este pueblo de labios me honra;  Mas su corazón está lejos de mí. –  Mt 15:8

Por esta misma razón, Dios envió Su Espíritu a morar en nuestros corazones:

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra – Ez 36:26-27

Es la responsabilidad de la iglesia, y no del gobierno, el enseñar acerca del Reino de Dios. Los gobiernos podrán ser capaces de promulgar leyes contra el aborto, los matrimonios entre homosexuales y otras cuestiones, pero esto no va a cambiar los corazones de las personas que están dispuestas a hacer tales cosas. La historia nos enseña que la iglesia primitiva comenzó a predicar en las peores condiciones imaginables. Parecía que todo estaba en contra de la iglesia y, a pesar de esto, fueron capaces de evangelizar la mayoría del mundo conocido. Sin embargo, cuando el cristianismo fue hecho la religión oficial del Imperio Romano la iglesia comenzó su decadencia. ¿Por qué? Porque obligar a la gente a convertirse en cristianos cambió el nombre de su religión pero no su fe, y ciertamente no sus corazones.

El gobierno no está llamado a ser testigo de Jesús: nosotros somos los llamados. El gobierno no está llamado a predicar: nosotros somos los llamados. Sería locura depender de las leyes para que la gente aprenda lo que hemos aprendido sólo a través de nuestra relación con Jesús. La ley no ha evitado que personas cometan delitos. La ley no puede cambiar la perspectiva de un homosexual acerca de las relaciones homosexuales: Jesús puede. La ley no puede hacer que una mujer ame a su hijo aun no nacido: Jesús puede. La única manera en que esta nación vendrá a Jesús es cuando  cumplamos con nuestra responsabilidad de predicar el evangelio y hacer discípulos.

Este no es tiempo para estar decepcionados, es momento de ser responsables. No es tiempo para pensar acerca de lo que el gobierno puede hacer por la iglesia. Es hora para que la iglesia cumpla su papel como testigos de Jesús.  El cambio vendrá, no a causa de un nuevo gobierno, sino cuando la iglesia este haciendo lo que se supone que tenemos que hacer.

El Candidato

En estos días vamos a votar (o ya hemos votado) por las personas que se convertirán en los líderes de este pais. Algunos seleccionarán a sus candidatos basados en la plataforma de su partido político favorito. Otros seleccionarán a los candidatos basados en las características específicas que comprendan la persona debe tener para convertirse en un líder. No importa el método que una persona utilice para seleccionar los candidatos, la selección es, en última instancia impulsada por una esperanza de que los candidatos seleccionados guiaran al pais en el camino correcto.

Cada candidato ha realizado diferentes promesas acerca de lo que planea hacer con el fin de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de esta nación. Aquellos que sean elegidos darán lo mejor de sí para mejorar la economía, la educación, salud, proporcionar alternativas de energía, empleos, etc. Sin embargo, hay una cosa que ninguno de los candidatos será capaz de hacer: cambiar tu vida.

Jesús es el único candidato que puede cambiar nuestras vidas. Él es el único que quiere puede traer verdadera felicidad a nuestras vidas. Otros candidatos podrán mostrar una gran cantidad de logros en su currículum. Sin embargo, ninguno ha hecho lo que Jesús hizo por nosotros,

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos – Juan 15:13

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. – Juan 3:16

Los candidatos seleccionados podrían ser capaces de mejorar nuestras vidas en cierta medida, pero ninguno de ellos será nunca capaz de ofrecer lo que Jesús ganó para nosotros al derramar su sangre: vida eterna.

yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. – Juan 10:10

Y no sólo Él nos da la vida eterna, sino que Él tambien nos da la oportunidad de vivir una vida mejor.

El Día de la Elecciones ve y votar por tus candidatos. Sin embargo, todos los días de su vida elige poner tu esperanza en el candidato que dió su vida para darnos vida, JESUS

que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria – Colosenses 1:27

El Reino de los Cielos – Parte 7

Una de las palabras que se pueden utilizar para definir el ministerio de Jesús es “servicio”. Su gran acto de servicio fue su sacrificio para que pudiéramos alcanzar salvación.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. – Jn 3:16

Algunas de las definiciones de servicio son los siguientes:

  1. Empleo en tareas o trabajo para otro
  2. La realización de trabajos o funciones para un superior o como un siervo
  3. El trabajo realizado para otros como una ocupación o negocio
  4. Un acto o una variedad de labores realizadas para los demás, especialmente por paga

Basado en eso, podemos resumir como servicio la labor realizada para los demás. La definición también incluye “sobre todo por paga”. Esto es también verdad en el contexto del Reino de los Cielos, aunque el pago no se puede medir en términos monetarios.

Algunas personas piensan que ser alguien importante es tener poder sobre otros. Sin embargo, en el Reino de los Cielos la métrica es muy diferente:

Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve. – Lc 22:24-27

Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. – Mt 20:26-28

Para ser grande en el Reino de los Cielos primero tenemos que convertirnos en siervos. No cabe duda de que Jesús es el mayor en el Reino de los Cielos, y El demostró Su grandeza al dar Su vida en servicio por todos nosotros. Él no vino a ser servido, sino a servir. ¡El mayor pasó a ser un siervo!

Dado que Jesús estaba claro acerca de quién es Él, Él no tenía ningún problema actuando como un servidor.

Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. – Jn 13:1-5

Mira las palabras resaltadas: “Sabiendo”. Lavar los pies de alguien era una tarea reservada para el siervo más bajo. De todas formas, Jesús no se preocupó por el estereotipo, porque Él sabía que el servicio le haría ser mayor. Sin embargo, Él no quería que el servicio fuera una característica reservada para Él. Él quería aprendieramos de Él, para que sigamos su ejemplo.

Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. – Jn 13:12-17

La lección no es sobre el lavado de pies, sino sobre servicio. Sin embargo, Jesús nos dejo un ejemplo que nos enseña que no hay nada demasiado bajo a hacer cuando alguien está en la necesidad de nuestro servicio. Estamos llamados a servir. Hay un montón de cosas que podemos hacer para servir a otros. Sin embargo, el mayor servicio que podemos hacer es dejar que otras personas conozcan acerca del Reino de los Cielos.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. – Mc 16:15

Convirtámonos en grandes al compartir las buenas nuevas del evangelio.

El Reino de los Cielos – Parte 6

Durante su ministerio Jesús siempre se preocupó por los demás. Sanó a los enfermos, resucitó muertos, perdonó pecadores, alimentó a hambrientos, liberó a endemoniados, y lo más importante murió para que todos nosotros pudiéramos obtener la vivir eterna. Podemos decir que el establecimiento del Reino de Dios comenzó con buenas obras.

La definición de buenas obras es:

  • Actos de caridad, bondad, o buena voluntad. Originalmente tenía el significado teológico de un acto de piedad.

Para Jesús las “buenas obras” son importantes:

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. – Mateo 5:16

Cuando la gente ve nuestras buenas obras Dios es glorificado. Sin embargo, las buenas obras por sí solas no tienen sentido para Dios, a menos que procedan de un corazón de amor.

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. – Mateo 7:22-23

Dios no quiere que hagamos buenas obras para que nos luzcamos. Las buenas obras sólo tienen una finalidad: ayudar a los necesitados.

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. – (Mateo 25:31-46)

Dios no necesita buenas obras. Pero cuando servimos a otros estamos sirviendo a Dios. De la misma forma, si no servimos a otros, no estamos sirviendo a Dios. Jesús dijo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45).

Vamos a hacer nuestra parte en el establecimiento del Reino de Dios por sirviendo a los demás.

El Reino de los Cielos – Parte 5

El Reino de los Cielos es como ningún otro reino. Del mismo modo, las normas en el Reino de los Cielos no son como las reglas en cualquier otro reino.

Un pensamiento común en este mundo es que tenemos el derecho de tomar represalias contra cualquier persona que hace algo contra nosotros. Este es conocido como “lex Talión” o “ojo por ojo, y diente por diente”. Por lo general, esto es visto como justicia. Sin embargo, no es así en el Reino de los Cielos. Jesús dijo:

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;  para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. – Mateo 5:43-48

¿Amar a mi enemigo? ¿Orar por ellos? ¿Cómo se espera que cumpla con este mandamiento?

Si piensas que muchas personas han pecado contra ti, sólo tratar de calcular cuántas personas han pecado contra Dios. ¿Cuántas personas han rechazado su ley? ¿Cuántas personas han rechazado su oferta de salvación a través de Cristo? A pesar de esto, Dios bendice al bueno y el malo. Esto podría no tener sentido para nosotros. Sin embargo, como un padre, él mira a sus hijos con amor y esperanza.

Aquellos que se consideran a sí mismos como los “buenos hijos” están llamados a hacer lo mismo que su padre hace. Y, sí, esto incluye amar a nuestro enemigo.

Otra norma especial en el Reino de los Cielos es la comúnmente conocida “Regla de Oro”:

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. – Mateo 7:12

A todos nos gusta ser tratados con respeto. A todos nos gusta sentirnos especial. A todos nos gusta … nos gusta … nos gusta … No hay nada malo en eso. Sin embargo, en el Reino de los Cielos nosotros somos los llamados a romper el hielo. Somos llamados a forjar un camino para que otros puedan seguir. Cuando hacemos bien a los demás es como una pelota de goma que rebota cuando es tirada contra el suelo. Por cierto, “Amamos a Dios porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19)

Como dijimos en la parte anterior de esta serie, sólo piensa en un mundo en el que todo el mundo sigue esas reglas. Ayudemos en el establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra. Lo podemos hacer una vida a la vez.

El Reino de los Cielos – Parte 4

Amar al prójimo es realmente importante. Es el segundo mandamiento más importante en la Biblia. Es tan importante que tenemos que cumplir con él si queremos heredar la vida eterna (véase la parte 3 de esta serie).

El ministerio de Jesús se define por el amor:

Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no perezca, mas tenga vida eterna – Juan 3:16

Observe las palabras “todo aquel”. Esto es cualquier persona. Incluye tu cónyuge, tus hijos, tus padres, tus amigos, y toda gente buena que conozcas. Pero también incluye a quienes no son tan buenos contigo. ¿Por qué?

Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que se había perdido – Mateo 18:11

El sacrificio de Jesús no fue solamente para gente agradable. Incluye todos aquellos que todavía están perdidos (y no importa cuan “buenos” nosotros creemos que fuimos, en algún momento fuimos parte del grupo los ‘perdidos’). Piense en personas que no sean tan agradables. Haga una lista.

¿Terminó con la lista? Usted podría pensar que la gente en esta lista ya está descartada para el cielo. Pero …

¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. – Mateo 18:12-14

No fue nuestra sangre la que se derramó en la cruz, fue la sangre de Jesús, y Su voluntad es que todos los seres humanos puedan salvarse a través de la fe en Él. Él se preocupa por los que ya están salvados, pero Él no dejará de buscar a aquellos que no lo son. Él se preocupa por ellos. Su amor los cubre. Ellos también son nuestro prójimo. Son como el hombre que fue robado y dejado por muerto; ellos están perdidos y muriendo en necesidad. Habrá personas que pasen cerca de ellos y no hagan nada. Sin embargo, nosotros estamos llamados a ser los buenos samaritanos para estas personas. Estamos llamados a ser el pastor que busca sus ovejas extraviadas. No hemos sido llamados a derramar nuestra sangre. Jesús ya lo hizo. Sin embargo, estamos llamados a compartir El amor de Jesús con ellos.

Como cristianos vamos a ser “evaluados” por el amor:

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. – Juan 13:34-35

El amor es la única manera que otras personas nos identificarán como cristianos.

Sólo piensa en un mundo en el que todo el mundo sigue este mandamiento. Todo sería diferente. Este debe ser nuestro objetivo. Suena como una tarea difícil. Hagámoslo una vida a la vez. Al hacerlo, ayudaremos en el establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra.

En la parte siguiente de esta serie seguiremos discutiendo algunos de los principios del Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos – Parte 3

En una ocación un líder religioso preguntó a Jesús: “¿cual es el mayor mandamiento en la ley?” Su respuesta fue: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el principal mandamiento”. Pero Jesús no se detuvo aquí. Él continuó, “El segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la ley y las enseñanzas de los profetas dependen de estos dos mandamientos”. (Mt 22:36-40)

Estos mandamientos son tan importantes que toda la ley depende de estos.

Nadie debe preguntarse acerca de la razón para el primer mandamiento: amar a Dios. Pero probablemente pocos de nosotros hubiera pensado que el segundo mandamiento más importante es amar a nuestro prójimo. En realidad, la frase ‘amar a tu prójimo’ se menciona por lo menos 10 veces en el Nuevo Testamento.

Otro líder religioso preguntó a Jesús: “¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?” Una vez más la respuesta de Jesús fue: “Ama de Dios y ama a tu prójimo”. Pero esta conversación no se detuvo aquí. El líder preguntó a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?” Entonces Jesús comenzó a contar una historia acerca de un hombre de Jerusalén que fue atacado en el camino a otra ciudad y fue dejado por muerto. Dos religiosos pasaron cerca de este hombre sin detenerse a ayudar. Sin embargo, un hombre de Samaria, gente que eran considerados enemigos de los israelitas (Juan 4:9), se detuvo, lo ayudó, lo llevó a un lugar donde otros tuvieran cuidado de él y pagó por todos los gastos. Al terminar la historia Jesús le preguntó al líder religioso “¿quien fue el prójimo de este hombre?” Y el líder respondió “El que mostró misericordia en él”. Entonces Jesús dijo: “Ve y haz lo mismo”. La lección de esta historia es que debemos ser el prójimo de otros de la misma manera que el samaritano lo fue para el hombre que necesitaba ayuda. (Lc 10:25-37)

Algunas definiciones para prójimo son:

  1. una persona que vive cerca de otro
  2. una persona o cosa que está cerca de otro
  3. otro ser humano
  4. una persona que muestra bondad o utilidad hacia otros seres humanos

Sin embargo, la definición demJesús para prójimo incluye a un completo extraño, e incluso a alguien que te pueda considerar su enemigo. Hacer el bien a un extraño puede que no sea tan difícil. Pero hacer el bien a un enemigo suena como una dura tarea. Recuerde, esto es tan importante que se considera el segundo mandamiento más importante.

En el Reino de los Cielos no habrá enemigos, pero como ciudadanos de este reino debemos considerar empezar a vivir en esta tierra como si ya viviéramos en el reino.

En la cuarta parte de de esta serie seguiremos hablando acerca de la importancia de amarnos los unos a los otros.

El Reino de los Cielos – Parte 2

Cuando la gente habla del Reino de los Cielos hay una tendencia generalizada a hablar de ello como algo del futuro. Es como un sueño que esperamos se haga realidad. Pero como mencionamos en la primera parte de este estudio, Jesús quiere que nosotros recibamos los beneficios del reino aquí y ahora.

Para comprender mejor este enfoque permítame resumir las definiciones de las palabras reino y soberano.

Reino puede definirse como una esfera de acción o control independiente gobernado por un soberano, mientras que, soberano puede definirse como un gobernante supremo con autoridad indiscutible y permanente.

Considerando estas definiciones, podemos decir que el Reino de los Cielos se estableció con el sacrificio de Jesús, su resurrección de la muerte y la venida del Espíritu Santo sobre los creyentes. Aunque El no está físicamente gobernando en la tierra, El esta gobernado sobre una esfera de acción independiente (la Iglesia) sobre la que Él es el gobernante supremo con autoridad indiscutible y permanente. La iglesia es el comienzo de Su reino y Él es el Su soberano.

Un hecho interesante es que Jesús reconoce que en la actualidad hay un gobernante en este mundo, pero su ámbito es limitado y su reinado es temporal.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado Mt 4:17

Ahora, entendiendo el hecho de que el Reino de los Cielos es una realidad existente, si queremos ser parte de este reino, tenemos que estar dispuestos a vivir bajo la autoridad de su rey. De la misma manera que esperamos comenzar a recibir los beneficios del reino aquí y ahora, también se espera que comencemos a vivir de acuerdo a sus principios, aquí y ahora.

Los principios del Reino de los Cielos fueron establecidos por Jesús a través de una serie de enseñanzas. Tenemos acceso a estas enseñanzas a través de la Biblia. En la próxima parte de esta serie discutiremos uno de los principios más importantes del reino, uno que Jesús mismo dijo resume la ley:

Ama a Dios y a tu projimo Lucas 10:27

El Reino de los Cielos – Parte 1

¿Quién no quiere ir al Reino de los Cielos? La respuesta común de cualquier persona  sería “Yo quiero“.

Pero la verdad es que si le preguntamos a esas mismas personas ¿Qué es?, o ¿que esperan ver en el reino de los cielos?, muy pocos tendrían una respuesta concreta.

Podríamos incluir una serie de versos apoyando lo que es el Reino de los Cielos, pero lo más importante es saber que el reino de los cielos es un lugar real que se está preparando para nosotros por nuestro Señor Jesús (Juan 14:2-3).

Basta decir que no habrá muerte o el sufrimiento (Apocalipsis 21:4).

Viviendo en un mundo donde estamos acostumbrados a medir las cosas por sus características físicas, no es de extrañar que tratemos de describir el Reino de los Cielos a partir de una perspectiva física. Pero más que centrarse en tratar de explicar lo que sería el Reino de los Cielos, nuestro enfoque debe ser como comenzar a recibir los beneficios de ser ciudadanos de ese reino.

Jesús comenzó el establecimiento del reino con su ministerio (Mt 4:17). Por cierto, El quería que nosotros comenzaramos a recibir los beneficios del reino aquí y ahora (Juan 10:10).

Me gustaría ofrecer algunas definiciones antes de cerrar la primera parte de esta enseñanza.

Reino:

  1. un estado o gobierno que tenga un rey o reina como su jefe
  2. concebido como algo que constituye un ámbito o esfera de acción independiente o de control
  3. la soberanía espiritual de Dios o de Cristo
  4. el dominio sobre el que la soberanía espiritual de Dios o de Cristo se extiende, ya sea en el cielo o en la tierra

Soberano:

  1. un monarca, un rey, reina, u otro gobernante supremo
  2. una persona que tiene el poder soberano o la autoridad
  3. tener rango supremo, el poder, o la autoridad
  4. supremo; preeminente; indiscutible: un derecho soberano
  5. en mayor grado, mayor o extremo
  6. estár por encima de todos los demás en el carácter, la importancia, excelencia, etc

En la segunda parte de la enseñanza de esta serie vamos a comenzar analizando el significado de estas dos palabras y como aplica a el Reino de los Cielos.

Quienes Somos

Visión

Proveer la enseñanza de la Palabra de Dios más allá de cualquier barrera institucional, llevando el mensaje del evangelio en una forma sencilla para que todo aquel que oye se pueda apropiar de sus verdades y vivir la vida abundante que Cristo ganó para nosotros, mientras esperamos por nuestra redención final y el cumplimiento de la promesa de vida eterna con nuestro Señor.

Esta visión se llevará a cabo en cooperación y con el apoyo de cualquier institución que desee para exaltar el nombre de Cristo el cumplimiento del mandato dado a la Iglesia, que es su cuerpo, de llevar el evangelio a toda criatura y hacer discípulos.

Creemos:

  • En la Biblia como la palabra infalible de Dios y en su propia interpretación sin la aplicación de ninguna filosofía humana.
  • En Cristo como Señor y Salvador de todos aquellos que aceptan que solo a través de la fe en El obtenemos el perdón de los pecados y entrada al Reino de los Cielos.
  • Santidad no basada en nuestros propios esfuerzos, sino mediante el deseo de un cambio, la sumisión a la voluntad de Dios, y una continua relación personal con el Señor Jesús.
  • La Iglesia tiene las llaves del reino de los cielos y es nuestra responsabilidad el abrir y no cerrar la puerta de oportunidad para todos aquellos por quienes Cristo derramó su sangre, para que pudieran obtener los beneficios de Su sacrificio.
  • La Iglesia tiene la responsabilidad de seguir el trabajo social que Cristo comenzó , siguiendo Su ejemplo de servicio y misericordia para con cualquiera que tenga problemas físicos, emocionales o espirituales.
  • La oración como una herramienta poderosa que nos permite acercarnos más a Dios, y alcanzar el poder sobrenatural de Dios actuando en nuestras necesidades de acuerdo a Su perfecta voluntad.
  • El fruto del creyente demostrado por buenas obras, no como una necesidad de justificación, sino como un resultado de la relación con nuestro Señor, y una manera de demostrar nuestro agradecimiento por Su amor y misericordia.